¡Feliz Navidad! poemas y pinturas dedicadas a la Natividad

La Anunciación

La Anunciacion de Fra Angélico

La Anunciacion de Fra Angélico

En la anunciación:

Dicha no cabe más en tu albedrío,

María, Dulce Nombre, toda pura,

esclava que atrajiste tanta altura

que el Verbo se hizo Hombre, eterno río.

Dijiste sí a Gabriel tan encendida,

tras la luz deslumbrante del saludo,

que Cielo y Tierra atáronse en un nudo

para una salvación de paz vivida.

Tu palabra, María, fuera aquella

de verte que eras nada y Dios miraba

y te llenaba a ti, rosa y esclava,

el que es palabra y voz, lumbre y estrella.

Quién pudiera sentir tu turbación,

como quien pone en suerte fino oído,

y escuchar de ti misma aquel latido

que te llenó sin obra de varón.

Mas eso el Poderoso sólo sabe

y tú por humildad nos lo escondías.

Fueron voces secretas, y elegías

embarcarte con Dios en su alta nave.

César Aller

Camino de Belén

La llegada a Belén, atribuido al maestro del monograma LC

La llegada a Belén, atribuido al maestro del monograma LC

El Evangelio empieza ante una puerta

de una fonda en Belén y un posadero.

¿No habrá una habitación para esta noche?

Ninguna cama libre; todo lleno.

Y Dios pasó de largo. ¡Qué pena, posadero!

Todo hubiera empezado de otro modo:

las estrellas columpiándose en tus aleros,

los ángeles cantando en tus balcones,

los reyes perfumando tu patio con incienso,

y, en tu fonda, el divino alumbramiento.

Pero, “no queda sitio, ni una cama; lo tengo todo lleno”.

Y Dios pasó de largo… ¡qué pena, posadero!

 José María Pemán

El niño Jesús

La Natividad de noche de Geertgen tot Sint Jans

La Natividad de noche de Geertgen tot Sint Jans

Las pajas del pesebre

Las pajas del pesebre
niño de Belén
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Lloráis entre pajas,
del frío que tenéis,
hermoso niño mío,
y del calor también.

Dormid, Cordero santo;
mi vida, no lloréis;
que si os escucha el lobo,
vendrá por vos, mi bien.

Dormid entre pajas
que, aunque frías las veis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Las que para abrigaros
tan blandas hoy se ven,
serán mañana espinas
en corona cruel.

Mas no quiero deciros,
aunque vos lo sabéis,
palabras de pesar
en días de placer;

que aunque tan grandes deudas
en pajas las cobréis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Dejad en tierno llanto,
divino Emmanüel;
que perlas entre pajas
se pierden sin por qué.

No piense vuestra Madre
que ya Jerusalén
previente sus dolores
y llora con José;

que aunque pajas no sean
corona para rey,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Lope de Vega

Los pastores

La adoración de los pastores de Guido Reni

La adoración de los pastores de Guido Reni

Poema de Nochebuena

Pastores y pastoras,
abierto está el edén.
¿No oís voces sonoras?
Jesús nació en Belén.

La luz del cielo baja,
el Cristo nació ya,
y en un nido de paja
cual pajarillo está.

El niño está friolento.
¡Oh noble buey,
arropa con tu aliento
al Niño Rey!

Los cantos y los vuelos
invaden la extensión,
y están de fiesta cielos
y tierra… y corazón.

Resuenan voces puras
que cantan en tropel:
Hosanna en las alturas
al Justo de Israel!

¡Pastores, en bandada
venid, venid,
a ver la anunciada
Flor de David!…

Amado Nervo

Los Reyes Magos

La adoración de los Reyes Magos de Giotto

La adoración de los Reyes Magos de Giotto

Los tres Reyes Magos

-Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.
Vengo a decir: La vida es pura y bella.
Existe Dios. El amor es inmenso.
¡Todo lo sé por la divina Estrella!

– Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo.
Existe Dios. Él es la luz del día.
La blanca flor tiene sus pies en lodo.
¡Y en el placer hay la melancolía!

– Yo soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro
que existe Dios. Él es el grande y fuerte.
Todo lo sé por el lucero puro
que brilla en la diadema de la Muerte.

– Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos.
Triunfa el amor, y a su fiesta os convida.
¡Cristo resurge, hace la luz del caos
y tiene la corona de la Vida!

Rubén Darío

 ¡Feliz Navidad a todos! y como reza la última estrofa de este poema de Juan Ramón Jiménez:

¡Señor del cielo,nace y esta vez en mi alma!

Jesús, el dulce, viene…
Las noches huelen a romero…
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría…
Mas la celeste melodía
suena fuera…

Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma…

¡Señor del cielo, nace y esta vez en mi alma !

Juan Ramón Jiménez

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