El Sagrario o Tabernáculo

¿Qué es lo primero que hace un católico al entrar en una iglesia? Busca una  lámpara con una vela de color rojo encendida, puesto que allí estará el sagrario o tabernáculo, y hace una genuflexión. Pero ¿qué es el sagrario? Es un pequeño recinto que puede ser a modo de caja o armario, dónde se deposita a Cristo Sacramentado. Al sagrario también se le denomina a una parte interior del templo, en el que se reservan o guardan las cosas sagradas -de ahí su propio nombre- tales como las reliquias.

Arca relicario

Capilla del Sagrario de la iglesia de San Lorenzo en Metepec

Es uno de los elementos litúrgicos más importantes dentro de un templo católico, pues dentro del sagrario se encuentra  presente real y verdaderamente Jesucristo bajo la apariencia de pan: la Hostia consagrada. También se encuentra bajo la apariencia de vino en el cáliz consagrado.  A esta conversión se le denomina transubstanciación. Tabernáculo en latín significa “tienda de campaña”, y este uso proviene del lugar en el que los hebreos llevaban el arca de la alianza durante su travesía por el desierto. Para los cristianos, la verdadera “tienda” es Cristo mismo, el Verbo que se ha hecho carne y ha plantado su tienda entre nosotros (Jn 1,14).

¿Cómo ha ido evolucionando a lo largo de la historia el sagrario o tabernáculo? Podemos asegurar que la conservación de la Eucaristía en las iglesias o en las propias casas de los fieles,  es de una época muy remota, si no apostólica. Existen diferentes fuentes que así lo atestiguan, como el canon 13 del I Concilio de Nicea (325 d.C.)  que sancionó que los penitentes próximos a morir no debían ser privados del Víatico Eucarístico – Sacramento de la Eucaristía, que se administra a los enfermos que están en peligro de muerte- basado en una antigua disciplina canónica. También tenemos otras referencias de  los padres de la Iglesia:

  • San Justino (mártir en el año 165 d.C. en Roma) dice que al finalizar la celebración de la misa dominical, los diáconos se encargarán de llevar el Pan consagrado a los ausentes (I Apología, 67)
  • Tertuliano, (160-220 d.C) incluso nos advierte de los inconvenientes de un matrimonio entre un fiel y un pagano “¿No sabrá el marido qué gustas en secreto antes de cualquier otro manjar?, y si supiere que es pan, ¿no creerá que es aquel pan del que se habla?” (De Orat. 19; en l. 2, c.5)
  • San Hipólito (mártir en el año 236 d.C. en Roma) “Todos eviten con diligencia que el infiel coma en la Eucaristía o que lo hagan los ratones u otro animal, y que ninguna otra cosa en absoluto caiga en la Eucaristía y parte perezca.” (Traditio; cf. Solano, p. 121; n.175)

Con estas fuentes queda demostrado que se conservaban las especies eucarísticas, pero ¿dónde se guardaban? Para averiguarlo consultaremos las Constituciones Apostólicas, que relatan: “los diáconos deberán llevar el sobrante de las especies consagradas  durante la Misa y los pondrán en el pastoforio“. La palabra pastoforio  proviene de la palabra pastos que significa tálamo o lecho nupcial, preparado para el “Esposo Jesucristo” como explica San Jerónimo (340/420 d.C.). En oriente, este pastoforio o tabernáculo se situará adyacente al altar con orientación  al sur.

Pastoforio

En occidente se le denominó secretanum o sacrarium (sagrario) y los diáconos tenían las llaves como encargados, desde los primeros tiempos de la Iglesia, de la administración de la Eucaristía. En dichos sagrarios, desde los primeros siglos del cristianismo hasta el siglo IX d.C., la Eucaristía estaba envuelta en una pequeña arca o capsa (caja sencilla) o también en un paño de lino blanco y, a su vez, se guardaba dentro de un conditorium (armario) para mayor seguridad, similar al que aparece en el mosaico del Mausoleo de Gala Placidia en Rávena. Lo podemos considerar como el primer sagrario o tabernáculo del cristianismo y, por el local en donde se ubicaba, dio nombre a lo que hoy conocemos como “sacristía”.

Conditorium que aparece en el mosaico del Mausoleo de Gala Placidia

A partir del siglo X podemos hacer  distinción de diferentes formas de custodia del Santísimo Sacramento:

  • La Sacristía, como una tradición anterior, a la que ya nos hemos referido anteriormente.
  • El Propitiatorium (cofrecito). Utilizado principalmente en la época medieval,  se situaba en la parte posterior del altar y contenía la píxide eucarística (precursora de los sagrarios actuales) cerrada con llave y bien segura. La Admonitio synodalis enumera la píxide entre las cosas que se permite colocar sobre el altar, aunque parece ser que se excluía a la píxide de guardarse en el conditorium (armario). Estos tabernáculos eran móviles y de pequeñas dimensiones. Es de reseñar que en Francia, en esta época, se le llamaba tabernáculo o sagrario  al cortinaje que, a manera de tienda, cubría la píxide.

Píxide en cobre con esmalte del siglo XIII

Píxide románica de cobre dorado del siglo XIII

  • La paloma eucarística. Se usaba antiguamente en los baptisterios para almacenar el Santo Crisma (una mezcla de aceite y bálsamo que consagran los obispos en Jueves Santo), pero durante el medievo pasó a contener el Pan Consagrado. Es de pequeñas dimensiones, aproximadamente de unos 20 cm, y se apoyaba en un plato mayor colgado de unas cadenillas sobre el altar desde un baldaquino o, a veces, en la encorvadura de un báculo sujeto a la parte trasera del altar.

Paloma eucarística colgada del siglo XII

Paloma eucarística del siglo XII de Limoges

Paloma eucarística colgada

  • El tabernáculo mural es el más utilizado a partir del siglo XIII, especialmente en las regiones italianas y alemanas, por su practicidad y seguridad. Se colocaba en el lado norte del altar. Este tipo de tabernáculos se han usado posteriormente para custodiar los santos óleos.

Tabernáculo mural de la Basílica de San Clemente en Roma

  • Los edículos del Sacramento son edificios pequeños en forma de templete, cercanas al altar y bien iluminadas, que surgieron en el medievo. En ellas se guardaba el Santísimo Sacramento en un vaso transparente protegido por medio de una reja metálica, lo que permitía a los fieles contemplar directamente la Hostia consagrada, funcionando así como una exposición permanente del Santísimo.

    Edículo de la iglesia del Santo Sepulcro

  • El tabernáculo altar, se utilizó a instancias del Obispo de Verona Mateo Gilberti (1495/1543). A partir de ese momento empezó la costumbre de colocar el tabernáculo directamente sobre el altar.

Tabernáculo altar de Ventura Rodriguez de la iglesia del Real Monasterio de la Encarnación de Madrid

Desde el Concilio Vaticano II, el sagrario no se coloca sobre el altar, sino que se le debe asignar una parte de la iglesia insigne, debiendo estar fijado permanentemente en un pilar o bien empotrado en la pared o retablo. Debe estar construido de un material sólido, no transparente y estar cerrado con llave en un lugar que facilite la oración personal y sea fácilmente visible y localizable.(Cf. OGMR, 314/315).

Sagrario de la iglesia Iesu de Riberas de Loyola de Rafael Moneo

Sagrario fijado en la pared de la iglesia de San Miguel en Miramar

Al sagrario o tabernáculo se le recubre sus puertas externas con un conopeo, velo blanco o del color litúrgico del dia, pero nunca de color negro,  para señalar que tiene presencia eucarística. La llave debe ser de plata o por lo menos de color plateado y será guardada por el párroco.

Conopeo o velo del Copón

Sagrario con conopeo

Junto al sagrario se coloca una  lámpara votiva que debe  arder perpetuamente alimentada con aceite o cera, con su alusión comenzábamos esta entrada.

Lámpara votiva de la Basílica de San Antonio de Padua de Mexico

Lámpara votiva

Lámpara votiva

Como hemos visto, podemos afirmar que en el primer milenio de la Iglesia la costumbre de reservar el Santísimo Sacramento era más por motivo de distribuir la comunión a los no presentes durante la celebración, como en el caso de los enfermos. Sin embargo, en el segundo milenio, se desarrolló el concepto de tabernáculo como tienda sagrada, lugar permanente de la presencia de Jesucristo en la Hostia consagrada. Como dijo Pablo VI en referencia a los sagrarios, “son el corazón vivo de cada una de nuestras iglesias“.

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5 thoughts on “El Sagrario o Tabernáculo

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  3. Muchísimas gracias por todo tu saber y por compartirlo.

    Ha sido realmente grato descubrir por medio de tu blog información que desconocía de los elementos litúrgicos; no he podido leerlo todo, pero lo que hoy descubrí, tanto del ambón, como del Sagrario como “sagrado corazón de cada iglesia o parroquia” ha sido un verdadero regalo.
    Seguiré siguiéndote…
    De todo corazón, gracias de nuevo y qué Dios te bendiga.
    Milagros.

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