Los iconos bizantinos

A continuación comparto el breve capítulo que le he dedicado a los iconos bizantinos en mi libro “Arte y Fe, belleza que transforma.”

“No podemos terminar de hablar del arte bizantino sin mencionar sus iconos. Para la mentalidad bizantina no son meras representaciones religiosas como ocurre en el arte occidental, sino que son la divinidad misma hecha materia, una teofanía (revelación de lo divino) más aproximada al sentido de reliquia en el mundo occidental.

Icono de Virgen con niño, siglo XII. (Museo Cristiano y Bizantino de Atenas).

Icono de Virgen con niño, siglo XII. (Museo Cristiano y Bizantino de Atenas).

Esta concepción del icono bizantino modifica en muchos aspectos la manera de acercarse a la obra, desde su creación hasta su contemplación.

Es incluso uno de los motivos de una cruenta guerra iconoclasta iniciada por el emperador León III (680-741) para impedir ciertos abusos que se han cometido por poseer iconos, y que han dado lugar a una gran acumulación de riqueza y poder en ciertos Monasterios, los cuales se han aprovechado de la piedad popular hacia los iconos para lograrlos. Este enfrentamiento dura unos dos siglos hasta que concluye con la aceptación de nuevo de la iconografía.

Icono de Cristo Pantocrátor, siglo XI. (Museo Cristiano y Bizantino de Atenas).

Icono de Cristo Pantocrátor, siglo XI. (Museo Cristiano y Bizantino de Atenas).

Dada la importancia del concepto del icono bizantino, éstos sólo pueden ser realizados por monjes o personas cuyas vidas transmitan santidad, que sean lo suficientemente puros para dejarse guiar por la voluntad divina. Es Dios quién realmente crea los iconos, siendo sus artífices simples instrumentos en Sus manos.

Monje se prepara orando para la realización de un icono.

Monje se prepara orando para la realización de un icono.

Para conseguir el estado espiritual ideal deben hacer oraciones continuas, ayunos y penitencias que les permitan someterse a lo trascendente.

Tú, oh Dueño Divino de cuanto existe ilumina y dirige el alma, el corazón y el espíritu de tu servidor. Lleva sus manos para que pueda representar digna y perfectamente Tu imagen, la de tu santa Madre y la de todos los santos. Para gloria, alegría y embellecimiento de tu Santa Iglesia”

Oración previa a antes de realizar el icono.

Debido a la nula importancia del artista y su originalidad, las fórmulas y técnicas de los iconos casi no han evolucionado, siendo en la actualidad prácticamente las mismas que las adoptadas en el siglo VIII.

Icono ortodoxo del siglo XIX. Virgen Eleusa.

Icono ortodoxo del siglo XIX. Virgen Eleusa.

La representación en los iconos bizantinos es poco naturalista, ya que se dibuja la idea de Dios y no lo que ven nuestros ojos en la realidad. Aparecen figuras frontales, de expresión hierática para exaltar su carácter sacro y evitar su humanización y, el uso de fondos dorados o plateados en vez de paisajes.

Icono bizantino con fondo plateado.

Icono bizantino con fondo plateado.

Sin lugar a dudas, la iconografía es una de las artes en las que la belleza se encuentra más unida al hecho religioso. A este respecto, Benedicto XVI pronuncia las siguientes palabras en el Meeting de Rimini (Italia) de 2002, dentro del encuentro titulado “El sentimiento de las cosas, la contemplación de la Belleza”:

“En el arte de los iconos, el artista debe liberarse de la mera impresión de los sentidos y en oración y ascesis adquirir una nueva y más profunda capacidad de ver, cumplir el paso de aquello que es meramente exterior a la profundidad de la realidad, de manera que el artista vea lo que los sentidos en cuanto tal no ven y aquello que, sin embargo, aparece en lo sensible: el esplendor de la gloria de Dios, la gloria de Dos sobre el rostro de Cristo (2 Cor 4,6)”. 

Benedicto XVI (2002).

 

¿Puede un arte antiguo creado a partir de la repetición ayudarnos en algo hoy en día a comprender el arte y la belleza? Podemos preguntarnos si todavía es capaz de aportar algo al debate o si es algo que ya está completamente superado. Pero ¿acaso los artistas actuales no buscan despertar esa nueva y profunda capacidad de ver?

Kiko Argüello se inspira en el arte bizantino en sus obras.

Kiko Argüello se inspira en el arte bizantino en sus obras.

Quizá las formas o las técnicas sean diferentes y deban orientarse a lograr atraer esa mirada capaz de captar lo trascendente que hay en la obra, pero quizá también podamos recobrar ese misticismo de los artistas bizantinos para impregnar nuestras obras de algo más grande que nosotros mismos.

Destacamos unas palabras del profesor Adriano Dell´Asta, muy críticas sobre la tendencia contemporánea de separar la vida cotidiana de la belleza:

La belleza existe porque existen las cosas. La belleza es concreta y real; la belleza no es fantasía, es una forma concreta que se ve y se toca. El icono responde a este tipo de belleza”.

Dell’Asta (2002).

 

El arte bizantino sin embargo no forma parte de nuestra tradición artística, puesto que influye en pocas zonas de la Europa occidental, limitándose casi exclusivamente a Italia, principalmente a la región de Rávena.” (“Arte y Fe: belleza que transforma”. Víctor Manuel Fernández de Moya).

Para profundizar en el significado de la simbología de los iconos bizantinos recomiendo visitar la página web: http://es.scribd.com/doc/19851591/Simbologia-del-Icono-Bizantino

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