Abadía de Santa Maria d’Alcobaça en Portugal (II)

En el artículo anterior nos quedamos en los túmulos funerarios de don Pedro y doña Inés de Castro, ubicados en la iglesia de la abadía de Santa María d’Alcobaça. Aprovechemos para detenernos en ella para conocerla. El templo originalmente tenía una fachada completamente en estilo gótico, pero tras una remodelación en 1725 se le incorporaron algunos detalles barrocos. La fachada, de tres cuerpos, se eleva sobre una gran escalinata.

Fachada de la Iglesia de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Fachada de la Iglesia de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Se conserva la portada gótica arquivoltada en el centro del primer cuerpo y a sus lados se alojan las estatuas de San Benito y San Bernardo. El segundo cuerpo contiene un rosetón en su parte central, dos ventanas de arco de medio punto en sus laterales y las cuatro Virtudes Cardinales en cada uno de los pilares. El tercer cuerpo se compone de dos torres de campanas en cuyo centro se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Asunción.

Portada de la iglesia que se divide en tres cuerpos.

Portada de la iglesia que se divide en tres cuerpos.

El interior de la iglesia de la abadía de Santa María d’Alcobaça ha logrado conservar la simplicidad de líneas propias del gótico del siglo XII. Sin duda, es una de las obras maestras de la arquitectura cisterciense. Sus enormes dimensiones, de 106 m de longitud por 20 m de altura, son un claro ejemplo de su grandiosidad.

Planta de la iglesia abadía de Santa María d’Alcobaça

Planta de la iglesia.

Su planta es de cruz latina, tiene una gran nave central y varias naves laterales rematadas por bóvedas de crucería. El crucero da acceso a cuatro capillas y en el ábside encontramos una girola y varias capillas radiales. Su orientación sigue el eje oeste-este, para permitir que su cabecera mire hacía oriente, en dirección al sol (símbolo de Cristo) y a la ciudad de Jerusalén.

Nave central.

Nave central.

Desde el lateral norte del templo se accede al Claustro del Silencio, construido bajo el reinado de Dionisio a comienzos del siglo XIV. El refectorio es una obra destacada del conjunto con su magnifico púlpito llamado el “Lector”.

Refectorio de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Refectorio de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Sus galerías de bóveda de crucería ojival dan a un jardín central a través de arcos sobriamente decorados. Se dividen en dos o tres vanos por medio de columnas.

Galería de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Galería de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Durante el siglo XVIII se construye la Sala de los Reyes, en la galería occidental, en la cual se colocan las estatuas de los reyes portugueses hasta Don José, todo ello en barro policromado, obra de los monjes barristas.  Se denomina “barristas” a los monjes que se dedicaban a trabajar la escultura en piedra, madera y, especialmente, en barro policromado.  Algunos monjes comienzan a desempeñar esta labor artística a partir del siglo XVI, pues abandonan la obligación de trabajar únicamente en el campo e incorporan a su cometido el cultivo de las artes y de las letras. Un mosaico de azulejos recorre las paredes de la sala ilustrando la historia de la fundación de la abadía.

Sala de los Reyes.

Sala de los Reyes.

Será durante el reinado de João I, siglo XV, cuando el abad se convierte en un gobernante de un poderoso feudo que abarcaba los actuales municipios de Alcobaça, Nazaré, Marinha Grande, Porto de Mos y Caldas da Rainha.

“Algunas [abadías] se enriquecieron considerablemente con las rentas de los beneficios eclesiásticos, los diezmos y el trabajo de los siervos. Algunos abades eran, en realidad, verdaderos señores feudales. Sus posesiones eran vastas, pingües sus ingresos y numerosos los hombres sometidos a su jurisdicción. Esto era una secuela de los primeros siglos de la Edad Media, cuando las abadías fueron lugares de germinación de futuras villas y ciudades. Tal soberanía resultó muy beneficiosa para los propios siervos y para la civilización, aunque no demasiado para el espíritu de pobreza [de los monjes]” (Libro Tres monjes rebeldes de M. Raymond, O.C.S.O.)

A causa del terremoto que sucedió en 1755, la abadía de Santa María d’Alcobaça quedó muy deteriorada. El rey Manuel I encargó la reparación de las partes dañadas, siendo el claustro, el coro y la sacristía reconstruidas en el estilo denominado Manuelino.

Sacristía Nueva de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Sacristía Nueva de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Al sumarse la prosperidad económica de la abadía a la modificación de la vida monástica de la Orden en Portugal, se inician una serie de grandes obras y reformas. La cocina se amplia, siendo necesario para poder alimentar al más del centenar de monjes que alojaba la abadía. Destacan sus enormes chimeneas.

Cocina de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Cocina de la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Se construye una de las mejores bibliotecas de su época y se renuevan los altares con los estilos más recargados propios de finales del siglo XVIII.

Retablo de la capilla relicario.

Retablo de la capilla relicario.

El Panteón Real se inaugura en 1786 durante la visita de la reina María I y allí reposan los restos de Doña Urraca de Castilla (m. 1220), esposa de Alfonso II de Portugal. Doña Beatriz de Castilla (1244-1303), esposa de Alfonso III de Portugal. Los infantes Fernando (1260-1262) y Vicente (1268-1271), hijos de Alfonso III y la infanta Sancha de Portugal (1264-1302), hija del rey Alfonso III de Portugal.

Panteón Real.

Panteón Real.

En la capilla de San Bernardo están enterrados los reyes Alfonso II (m. 1223) y Alfonso III (m. 1279).

Capilla de San Bernardo.

Capilla de San Bernardo.

En el claustro del Silencio están los restos de Juan Alfonso (m. 1234), hijo bastardo del rey Alfonso II de Portugal.

Claustro del Silencio.

Claustro del Silencio.

En 1811, el ejercito francés, bajo las ordenes del conde de Erlon, saquean, profanan y mutilan las tumbas de Don Pedro y de Doña Inés de Castro y varias dependencias son pasto del fuego.

Los disturbios antirreligiosos que sacuden Portugal en el primer tercio del siglo XIX concluyen con unas leyes desamortizadoras y la prohibición de las órdenes religiosas. Los monjes cistercienses se ven obligados a abandonar la abadía de Santa María d’Alcobaça quedando ésta en total abandono hasta su nacionalización. El estado vende por lotes gran parte del patrimonio de la abadía y sus dependencias van cambiando de uso: desde el de ayuntamiento, cámara municipal, tribunal de justicia, etc. llegando incluso a usarse como teatro el antiguo refectorio de los monjes.

Obras de restauración en el crucero de la iglesia

Obras de restauración en el crucero de la iglesia

Hay que esperar a 1928, para que el estado portugués, a través de la Direcção-Geral dos Edifícios e Monumentos Nacionais (DGMEN) y en la actualidad asumido por IGESPAR, inicie un largo proceso de reunificación y recuperación de todo el complejo, que tardará más de 70 años en concluirse, dándose por finalizada en el año 2002. Es considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1989.

Plano de la abadía de de Santa María d’Alcobaça.

Plano de la abadía de de Santa María d’Alcobaça.

Desde el enlace http://www.360portugal.com/Distritos.QTVR/Leiria.VR/Patrimonio/Alcobaca/JAVA/SalaDosReis.html se puede visitar virtualmente la abadía de Santa María d’Alcobaça.

Dibujos y fotografías tomadas de Wikipedia, Viajeuniversal.com, Viajarconelarte.blogspot.com, 360portugal.com, escritoconsangre1.blogspot.com, gozarte.wordpress.com, mk.advisor.travel, 1.bp.blogspot.com, comounlibroabierto.wordpress.com.

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